Tanto en épocas normales, como ahora que nos toca quedar en casa por el coronavirus, es de vital importancia que entre la luz y el aire a nuestros ambientes del hogar:
- Abrir completamente las ventanas en las mañanas sirve para renovar el aire cargado de CO2 de la noche.
- Mantenerlas medio abiertas todo el día para que el aire fluya y evitar que se concentren posibles contaminantes.
- Aprovecha la luz natural. El sol calienta y desinfecta con sus rayos ultravioleta (UV), matando a los ácaros que provocan alergias. Aún en días nublados existen rayos UV, así que abre tus cortinas siempre.
- La luz solar es un antidepresivo natural, regula el balance hormonal y además te brinda vitamina D. En tiempos de cuarentena, toma el sol desde tu ventana cada vez que puedas.
- Las plantas regulan la humedad y depuran el aire, además de su efecto terapéutico para nuestro estado emocional.
Y si tienes una persona enferma que requiera aislamiento, mantenla en el cuarto más ventilado e iluminado de la casa. Es importante para ayudar en su tratamiento y mejorar su estado de ánimo.
Recuerda esto también al momento de construir o ampliar. De nada sirve llenar todo con cuartos oscuros, que se volverán focos de humedad y microbios, perjudicando tu salud.
Luz es vida, aire es vida y es mejor sacrificar unos metros, para dejar áreas libres que garanticen tu vida, tu salud física y mental.
Vivir en la oscuridad no es vivir, es enfermar cada día.
La experiencia de vivir en esta gran ciudad. Opinión, historia, curiosidades y un poco de humor.
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domingo, 12 de abril de 2020
jueves, 5 de febrero de 2015
Cuidado con el sol limeño
El sol arrecia, el calor desespera en Lima y la gente se vuelca a las playas. Si estás leyendo esto, por favor cuídate un poco y protégete del sol, quizá no te des cuenta ahora, pero tu futuro está en juego.
Ayer se celebró el día mundial de lucha contra el cáncer y espero sirva para reflexionar y cambiar nuestra actitud respecto al daño que produce el sol, entre ellos el temido cáncer a la piel.
Hace una décadas era normal ir a la playa y echarse bronceador (admito haberlo hecho) o en su defecto algún líquido que surtiera el mismo efecto. Y con eso nos echábamos a cocinarnos bajo el sol, resultando con dolorosas ampollas y quemaduras. Entonces pensábamos: un poco de Caladryl y asunto arreglado.
Lo que no sabíamos es que el daño solar se va acumulando y con los años se hace notorio. ¿Quién no ha visto alguna señora con la piel reseca y arrugada, llena de pequitas? Y sin embargo ella feliz con su bronceado. Esperemos que en unos años no esté visitando al oncólogo.
La radiación solar se ha incrementado y con ello el daño a la piel. Los jóvenes no se dan cuenta, viven el presente pendientes de Combate o EEG pero desinformados y despreocupados de lo que pueda ocurrir en el futuro. Ellos no miden las consecuencias y muchas veces los padres no los orientan. ¿Que ejemplo esperar si hay padres que llevan a sus bebés a la playa?.
Debemos ser conscientes que los efectos de la radiación se ven con el tiempo, cuando ya es irreversible. Quizá por eso a dos familiares míos les operaron de cáncer a la piel: en la nariz a uno, en la oreja al otro. Quizá por eso mi piel se ha vuelto delicada y debo evitar la sobreexposición al sol y los antiguos días de playa.
Nunca es tarde para corregir el daño. Haz un esfuerzo e invierte en un bloqueador medicado factor 50 como mínimo (ISDIN y Avene son buenazos), usa ropas claras de algodón, lentes oscuros, un sombrero tal vez, bebe mucha agua y hazte chequear los lunares.....tu piel te lo agradecerá en unos años.
domingo, 1 de febrero de 2015
Cuidemos el agua, no es eterna
Empieza febrero, mes de calor, de carnavales y del gasto innecesario de agua. Aún no entendemos la importancia de cuidarla.
Lima es un desierto, con el río Rímac como única fuente de agua, cada vez más contaminado y requiriendo mayor tratamiento para hacerlo potable. Pero el agua no llega a todos, algunos distritos periféricos sólo la tienen por horas y en los sectores más pobres se ven obligados a comprarla a un precio muy elevado.
Paradójicamente, en los sitios donde escasea el agua es donde más se desperdicia, malgastándola en armar piscinas y jugar a los carnavales, generalmente utilizando conexiones clandestinas o incluso los grifos contraincendios. Es decir, la ley del más vivo: "hago lo que quiero porque no me cuesta y no me importa".
¿Cómo hacerles entender que sí importa? Al final estas acciones nos afectan a todos. El agua desperdiciada en un sitio significa que escaseará en otro lugar, perjudicando a sus pobladores.
Cada vez que tires un baldazo a alguien, piensa que esa agua pudo calmar la sed de otro, ¿sabes lo que es tener sed y no conseguir nada que tomar? Afortunadamente ese no es mi caso, pero no por ello voy a negar la triste realidad que viven muchas familias. No podemos ser indiferentes a esto, porque podría ocurrirnos a nosotros algún día.
La ciudad va creciendo y con ello la necesidad de agua, si no se toman las medidas necesarias para su ahorro llegará el día que este recurso se agote y entonces no habrá marcha atrás.
Podemos contribuir con pequeñas acciones como no arrojar agua en la vereda, lavar el auto con balde y esponja, arreglar los goteos y fugas en los aparatos, enseñarle a nuestros hijos a no desperdiciarla en juegos. Cada gota ahorrada va sumando en favor de todos y va retrasando un desértico final.
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